sábado, 30 de julio de 2016

 
 
 
yoel.adames@listindiario.com       
Santo Domingo
El sueño  de casa propia, pagar todas la deudas que durante años acumuló; y el mas demoledor, que lo deja tirado en la lona por toda la cuenta: tampoco podrá costear tres operaciones que necesita Yoel Guzmán, su hijo de 8 años.
La señora Carolina Lorenzo, con quien lleva 13 años casado, el campeón supergallo de la FIB y con quien ha procreado tres hijos, asegura que “nadie entiende que a su familia le robaron la vida con el despojo de 70 mil dólares que Yonatan traía desde Japón como pago de su combate en el que  noqueó en 11 asaltos al retador número uno del ranking,  Shingo Wake, el pasado día 20.
“Luego de tanto esfuerzo, tanta espera para estoÖ A las autoridades que pongan un mayor sacrificio en esto, que investiguen con toda la profundidad el caso.
“¡Al señor Presidente, que ojalá se haya enterado del caso, le diré que no queremos pedir, pero ahora estamos peor que nunca, sin casa, con cinco operaciones pendiente y muchas deudas, compadézcase de nosotros”, reveló con indignación la esposa del campeón.
El drama social y los problemas duplicados
Yonatan no ha podido celebrar aun, desde que se dio cuenta que el dinero que traía en un bolso de mano desapareció no ha podido dormir y desde temprano está en diligencia con los cuerpos investigativos.
Uno de sus sueños era poder costear una tres operaciones pendiente que tiene su hijo mayor, Yoel, de 8 años y  quien introdujo su pie derecho en el aro de una motocicleta en marcha,  hecho que traumatizó la familia por meses y la ha puesto a borde del nocaut en lo económico.
Yoel tiene un aparato en su piernita derecha, del cual le perforan su hueso ocho clavos.
“Estamos viviendo una gran incertidumbre, Yonatan quería resolver todos estos compromisos, ese dinero era para comprarnos nuestra casa y resolver los problemas del niño”, reitera.
Operaciones pendientes
El drama de Yoel es el dolor de cabeza de sus padres, además de la gran carga económica. Hay tres operaciones pendientes para tratar de llevar su pie a la normalidad.
“Además de esas operaciones es casi seguro que si el peroné no le sigue creciendo, entonces tendrán que intervenirme a mi para hacerle un implante a el.
“Esas eran nuestra prioridades, ahora estamos perdidos, es como si se nos cayera la vida y se partiera en pedazos”, enfatiza Carolina, quien afirma no le gusta pedir.

sábado, 23 de julio de 2016